"A nosotros no nos va a pasar, somos chicos." Es la frase que más escuchamos antes de un ataque de ransomware. La realidad es la inversa: las pymes son hoy un objetivo preferido, porque suelen tener menos defensas y necesitan volver a operar cuanto antes.
Cómo entra el ransomware (casi) siempre
Rara vez se trata de un ataque sofisticado dirigido específicamente a una empresa. En la gran mayoría de los casos, el ransomware aprovecha descuidos cotidianos: un correo, un acceso mal configurado o una actualización pendiente.
Phishing
Un correo con un archivo o link malicioso, abierto por un empleado desprevenido.
Accesos expuestos
Escritorios remotos sin protección adecuada, visibles y accesibles desde internet.
Software desactualizado
Vulnerabilidades conocidas que ya tienen parche disponible, pero nunca se aplicó.
Por qué el antivirus solo no alcanza
Un antivirus tradicional reacciona ante amenazas conocidas, pero el ransomware evoluciona constantemente. Una protección real combina varias capas: monitoreo de endpoints, segmentación de red, control de accesos y, sobre todo, una estrategia de backups probada que garantice que, aunque algo falle, los datos se puedan recuperar.
Los primeros 60 minutos definen todo
Cuando un ataque ocurre, lo que más pesa no es solo la tecnología sino la reacción. Aislar los equipos comprometidos rápido, saber a quién llamar y tener un plan de continuidad ya definido marca la diferencia entre una interrupción de horas y una de semanas.
¿Sabe qué haría su empresa en la primera hora de un ataque?
Evaluamos sus capas de seguridad actuales y le mostramos los puntos ciegos antes de que alguien más lo haga.